En un acto celebrado en la sede del laboratorio Elea, en Los Polvorines, el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, conmemoró el Día de la Industria con un mensaje dirigido al presidente Javier Milei. Ante alrededor de 200 empresarios, el dirigente afirmó: “La industria es transformar y multiplicar. La industria no le quita nada a ningún otro sector para crecer” y resaltó que es la que “está poniendo el hombro en la estabilización”. Por ello, solicitó la construcción de “un puente” entre la industria tradicional y la que se pretende desarrollar.

Rappallini destacó siete puntos claves para ese puente, entre ellos el acceso al crédito, la reducción del costo argentino mediante una disminución de impuestos, el combate a la competencia desleal, el acceso a energía asequible, mecanismos para enfrentar la morosidad empresarial, la aceleración de inversiones en infraestructura y la reducción de la litigiosidad laboral.
“La economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación. Tenemos que mirar la actividad”, enfatizó, y sostuvo la necesidad de incluir a la industria en el proyecto de desarrollo nacional. También llamó a “mirar la micro y no solo la macroeconomía”.
En un pasaje crítico respecto al tono del debate público, que aludió indirectamente al presidente y sus ministros, Rappallini afirmó: “Debemos dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen. Podemos tener diferencias, incluso debatir qué políticas necesita la Argentina, pero el respeto tiene que ser parte fundamental de nuestra convivencia democrática”.
“El país puede tener capital y recursos naturales, y en consecuencia riqueza acumulada, pero cuando pierde su capacidad de transformar, también pierde su capacidad de generar riqueza”, agregó el titular de la UIA.
Al referirse al escenario internacional, recordó que Estados Unidos y otros países se están enfocando en la necesidad de contar con industrias propias, reconstruir cadenas de proveedores, repatriar producción, desarrollar tecnologías estratégicas y recuperar capacidades productivas, en línea con las políticas promovidas por Donald Trump.
Rappallini realizó un balance de las últimas décadas en Argentina, señalando que se construyó un modelo en el que el Estado buscó convertirse en el principal motor de la economía, ocupando progresivamente el centro de su funcionamiento. En ese proceso, aumentaron el gasto público, los impuestos, las regulaciones, los derechos de exportación, los controles y subsidios, y cuando los recursos se agotaron, la emisión monetaria se convirtió en la última herramienta utilizada.
“El Estado fue capturando la renta de todos los sectores productivos — industria, campo, comercio y servicios —, requiriendo cada vez más recursos. Así llegamos a ser los campeones mundiales de presión fiscal”, denunció.
Este escenario, indicó, deterioró la competitividad de los productores: “Impuestos, regulaciones, costos logísticos e infraestructura deficiente, restricciones financieras, distorsiones de precios y cambios constantes de reglas se fueron acumulando hasta hacer cada vez más difícil competir desde la Argentina. Por eso hoy enfrentamos una estructura profundamente distorsionada, conocida como ‘costo argentino’, que debemos transformar para volver a crecer”.
Rappallini admitió que “cambiar un sistema que funcionó durante décadas lleva tiempo y debemos entender dónde estamos parados”. Agregó que la estabilización “es necesaria y está impactando profundamente en la economía”, donde “conviven el orden fiscal y la baja de la inflación, con una mayor apertura y un sector industrial que atraviesa una etapa de fuerte contracción”.
Para el dirigente, la industria debe recuperar actividad, adaptarse a una competencia internacional más agresiva y reducir los costos internos. En ese sentido, detalló que la producción industrial está un 10% por debajo de los niveles alcanzados en 2022, con sectores que han sufrido caídas de entre 25% y 30%. Esta situación también se refleja en el mercado laboral: “Desde agosto de 2023, la industria perdió 90.000 puestos de trabajo asalariados registrados”.
En cuanto a la apertura comercial, Rappallini subrayó que quienes sufren sus efectos son justamente quienes requieren “condiciones y herramientas para afrontar esta transformación”. Asimismo, apuntó que, en los últimos dos años, mientras el sector servicios aumentó sus precios aproximadamente un 400% y el nivel general de precios cerca de un 190%, los precios industriales crecieron solo un 140%. Por ello, concluyó, “la industria fue uno de los principales pilares de este proceso de desinflación y está poniendo el hombro en la estabilización”.
Finalmente, el titular de la UIA reiteró el pedido de su sector para establecer “un puente entre la economía que estamos dejando atrás y la economía competitiva que queremos construir”.
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