Cuando una película se convierte en un fenómeno, trasciende los parámetros habituales del cine y pasa a ser una obra imprescindible. Eso sucede ahora con Backrooms, un filme de terror que ha capturado la atención mundial.

En Argentina, el género de terror cuenta con un público casi tan fiel como los hinchas de Boca Juniors. Cada jueves, día de estreno en el país, llegan a la cartelera nuevas propuestas de horror. Sin embargo, Backrooms, que no tiene grandes estrellas pero sí algunos actores reconocidos, se ha transformado en un éxito singular, tanto aquí como en el resto del mundo.
Uno de los motivos es su fuerte conexión con la Generación Z, que consume y crea contenido en plataformas digitales. Kane Parsons, director de tan solo 20 años, explicó a IndieWire que, al haber crecido conectado a Internet desde pequeño, descubrió a través de canales de efectos visuales que esta disciplina era accesible y podía dedicarse plenamente a ella.
Backrooms, que puede traducirse como “los cuartos traseros”, es una película de bajo presupuesto con una estética retro que presenta espacios laberínticos más allá de la realidad. Con apenas 10 millones de dólares de inversión, durante su primer fin de semana en Norteamérica recaudó más de 81 millones, alcanzando los 135 millones en todo el mundo. En Argentina, desde su estreno hasta el domingo logró convocar a 137.724 espectadores y, en una semana completa, sumó 183.222 entradas, ubicándose en el puesto 14 entre las películas más vistas del 2026.
Este éxito supera ya a producciones candidatas al Oscar como Marty Supremo y Hamnet, y pronto superará a los dos filmes de terror más taquilleros del año, Scream 7 y La posesión de la momia.
La trama sigue a Clark, interpretado por Chiwetel Ejiofor, nominado al Oscar por 12 años de esclavitud y parte del remake estadounidense de El secreto de sus ojos. Clark, dueño de una mueblería, descubre un pasaje a los backrooms al atravesar un haz de luz en el sótano de su tienda. Estos espacios extradimensionales parecen infinitos, pero están habitados por figuras humanoides peligrosas. Renate Reinsve, también candidata al Oscar este año por Valor sentimental, interpreta a la terapeuta que visita la mueblería para investigar la veracidad de las afirmaciones de Clark.
El concepto original de los backrooms proviene de un creepypasta, una historia corta de terror compartida en foros y videos de internet. En mayo de 2019, un usuario anónimo en la sección paranormal de 4chan pidió imágenes que provocaran sensación de extravío o fuera de lugar, acompañadas por una foto de una habitación amarilla, alfombrada y con luces fluorescentes. Otro participante definió los backrooms como “seiscientos millones de kilómetros cuadrados de habitaciones vacías segmentadas aleatoriamente”, accesibles al atravesar la realidad en lugares incorrectos.
Inspirado por esta idea, Parsons estrenó en enero de 2022 en YouTube el cortometraje The Backrooms (Found Footage), que simula ser material encontrado y ya acumula más de 80 millones de visualizaciones. La viralidad de ese corto impulsó la realización del largometraje.
Frente al éxito obtenido, Kane Parsons ya proyecta expandir el universo de Backrooms con secuelas. Con ideas abundantes y un presupuesto que ahora acompaña su visión, la saga promete continuar creciendo.
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