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Ataque a cuchillazos en una YPF de Recoleta: «Gracias a Dios consiguió ponerse la mano en el cuello»

Miguel Ángel Sosa (61), un sastre de Paso del Rey, al oeste del Gran Buenos Aires, relató a Clarín: «Mi hijo puso la mano, por eso no me lo mató». El domingo, Sosa asistió a la costanera de la Ciudad de Buenos Aires junto a su esposa, su nuera y su hijo, Josué Ángel Sosa (28).

Ataque a cuchillazos en una YPF de Recoleta: «Gracias a Dios consiguió ponerse la mano en el cuello»

Alrededor de las 20 horas se detuvieron en una estación de servicio YPF ubicada en Paraguay al 1600. Allí, el agresor, identificado como Miguel Pérez Allen (36), intentó cargar GNC, pero un empleado se negó debido a que tenía vencida la oblea y no cumplía con la certificación vigente.

Se desató una discusión, durante la cual Miguel Ángel, que estaba junto a su hijo en otro surtidor, trató de calmarlo advirtiéndole: «Cálmate, que te vas a ir a la comisaría». Pérez Allen se retiró momentáneamente, pero luego intentó cargar con otro empleado, quien también se negó por la misma razón.

Irritado, el agresor volvió a confrontar al primer empleado y se cruzó de nuevo con Miguel Ángel y su hijo, quienes ya habían terminado de cargar combustible. Josué movía su Chevrolet Agile mientras su padre se dirigía al baño, cuando Pérez Allen los atacó con un cuchillo tipo Tramontina.

Miguel Pérez Allen, originario de Venezuela y residente en Argentina, contaba con antecedentes violentos. Según fuentes consultadas por Clarín, tiene dos causas previas: una por daños, registrada el 16 de mayo de 2026 en la Comisaría Vecinal 1C, y otra por participar en una pelea el 4 de noviembre de 2024, en jurisdicción de la Comisaría Vecinal 14A.

Durante el ataque, el agresor insultaba a quienes encontraba y sacó el cuchillo para agredirlos. Miguel Ángel defendió a su hijo, explicando: «Este muchacho se cruza delante de mi hijo para pelear. Josué salió del auto a unos dos metros de donde estaba la pelea, y Pérez Allen salió a buscarlo directamente. Como yo estaba ahí al lado, más vale que es mi hijo y lo voy a defender».

Miguel Ángel y su esposa trabajan en Eleazar Sastrería, un atelier en su casa donde diseñan trajes y vestidos de novia. Debido a las heridas sufridas, Miguel Ángel debe guardar reposo aunque debe continuar trabajando para cumplir con las entregas pactadas.

El hombre recordó: «Escuché que gritaban ‘¡Tiene algo en la cintura, tiene un cuchillo!’. Traté de buscar el arma en la cintura del agresor, pero ya la tenía en la mano y empezó a atacarnos».

Inicialmente se difundió que el atacante era una persona en situación de calle y que la herida había sido en la pierna; sin embargo, la puñalada impactó directamente en el abdomen y la espalda. Tras ser intervenido quirúrgicamente, el cirujano le informó que tenía otra herida en la espalda, aunque sin daños en órganos vitales.

Sobre la agresión a su hijo, Miguel Ángel comentó: «Le atravesó el cuchillo la mano, pero gracias a Dios alcanzó a ponerla en el cuello, porque el ataque iba directo ahí. Por eso no lo mató». Agregó que su esposa también sufrió golpes y moretones al intentar separarlos: «Hace tres meses me pusieron un stent. Ella se puso en medio y también la golpearon».

Las víctimas fueron trasladadas de urgencia al Hospital Fernández y recibieron el alta el lunes por la mañana. La investigación está a cargo del Juzgado Criminal y Correccional N° 33, bajo la dirección del juez Darío Osvaldo Bonanno, quien este lunes citó a declarar al empleado que intervino en la discusión.

La estación de servicio permaneció cerrada hasta la 1:30 de la madrugada.

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